Son los hijos, los niños del ayer,
los que sostienen los hilos del hoy.
Irás pintando una mano en el horizonte,
irás sobreviviendo entre la nieve
mientras otros se limpian los ojos
y esperan con la fe puesta en el brillo
mientras otros saquean los restos
después de las bombas y las proclamaciones.
Tu ruta es mi frío, tienes la tristeza en mis dedos
y las miradas frente al pórtico van buscando respuestas
y otros miran de brazos cruzados
sin temor a que sigan callando los ríos.
Pero verán que del otro lado hay una sonrisa
encima del (Leer más)





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