Caen los abismos
como temor desprendido de nuestra saliva,
ante las manos y los vientres.
Las manos muertas, los vientres secos
y la saliva viscosa
porque la posmodernia no le da para el respiro.
Caen los abismos,
como hilos interminables,
el cuentagotas lo han llevado
por no pago de la luz.
Caen los abismos,
como jirones de humo
embotados con la televisión.
Sin barrancos donde caer,
sólo humo contradicho
y saliva viscosa
porque la posmodernia no da respiro.





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