ÚLTIMA ESCENA EN LOS OJOS INTERNOS
DEL POETA AUSENTE
en lugar de flores vivas amenazas
por amor lloverán piedras por balas
por pactos sólo pruebas y en el aire venenos
ni siquiera nuestros llantos podrán volver
y el rugido de galaxias será una esperanza ingrata
como la carne tras la carne, como todo nexo
con la ciencia oculta tras el cobrador del circo
tras la máscara del padre sol ausente e hijo
y la mañana amarga querrá electricidad por siempre
en el centro de las pezuñas que desgajan suelo y viento
los viejos jóvenes le contarán a los niños incrédulos
quiénes eran los pájaros, los árboles y los peces
ahora sólo tatuados en alguna pierna o en un antebrazo
y tú no me creerás, no me creerás que nacimos de noche
entre el estallido de las olas con el arrecife,
con sus rocas acariciadas fuerte por las espumas
que laten de la luna al centro de la tierra húmeda
porque ya nada será así y nada tendremos para corroborarlo
dudaremos de nosotros mismos, locos de fantasía
o sueños secos sin esperanza, carcomidos de terror
con el terrible poema en la boca, bajo los dedos
adoloridos casi tiesos, a tiritones bajo un cielo
sin nubes, sobre una cáscara agrietada por la humanidad.
Nota del autor: leí ayer este poema en Santiago, en Casa Rosada, en las lecturas poéticas organizadas por Carlos Henrickson. Anoche estuvieron en escena además l@s poetas Nilda Saldamando, Flavio Montenegro y el músico Franz Fonfach.





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