Son los hijos, los niños del ayer,
los que sostienen los hilos del hoy.
Irás pintando una mano en el horizonte,
irás sobreviviendo entre la nieve
mientras otros se limpian los ojos
y esperan con la fe puesta en el brillo
mientras otros saquean los restos
después de las bombas y las proclamaciones.
Tu ruta es mi frío, tienes la tristeza en mis dedos
y las miradas frente al pórtico van buscando respuestas
y otros miran de brazos cruzados
sin temor a que sigan callando los ríos.
Pero verán que del otro lado hay una sonrisa
encima del lago abrazando las espigas
y verás que del otro lado del potrero
tu guitarra se posó hermosa sobre el barro
entre las miradas de un viejo y de un niño.
A la orilla del mar, las palas buscan alimento,
buscan tu perdón, machas y carbón
y sabrás que serán eternas nuestras imágenes
en blanco y negro sobre los palafitos sobre el espejo.
Son jóvenes y viejas las risas sin dientes
la sombra de tu montaña bajo las cabezas
y las antenas suspiran transparente bulla destructiva
entre la mirada del borracho y el caballo del ciego.
Y ella sonriente pese a todo, pese a todo ella sonriente,
pese a tener el alma plagada de nostalgias
cuando las papas van llenando la canasta
y los dedos van dibujando con hilos el atuendo ajeno.
La estatua disecada tuvo ojos
que si estuvieran vivos buscarían tus versos.
¿Volverán las barcas a las orillas de la isla?, ¿volverá
tu esperanza de mar adentro de tierra entre los riscos?,
¿o seremos sólo carbón vivo para las máquinas?,
¿o seremos sólo la traición de las bacterias?
¿o esa vieja conversación de marcas antiguas
en el rostro y en las manos que todavía dibujan
y responden al oído sordo que tirita
con rodillas agrietadas la pregunta entre las hojas?
Dirás que tu mirada es de gitana,
dirás que tus huesos son esculturas
y que la subida y la escala fueron hermanas.
¿O seré como el poeta aunque no quise serlo
rodeado de bellas miradas?
Soy una piedra más
que no reza.
Y tu camino aéreo de volantines surcado
es el montículo de tierra entre los cerros y las veredas.
Yo no quise nada, sólo pensaba qué sería de mí
si fuera libre de ataduras de corazón a corazón.
Tal vez iría dentro de un cofre transparente
llevado sobre dos ruedas en equilibrio
o sólo es la esperanza a los pies del pimiento
o la negra puerta de una iglesia que aguarda.
Dirás que mi roca es tuya porque caminaste en ella
vestida de trajes y rodeada de sombreros de copa.
Dirás que todos estamos en la fila del agua contada a gotas.
Seré así, la mirada triste sobre el barco, seré así
la mirada gris desde el rincón que no vemos,
seré así, un momento para otros que no estalla
entre las algas a orillas del mar, entre las rejas y el río
las máquinas brindan por nuestra ausencia.
¿Y lloverás así vate azul por el río de los sauces?,
¿por donde caen panfletos que piden liberad para sus hijos?
Eres fiel, no me ignores.
Eres como esa mujer, dichosa de ser libre.
Dichosa de ser rebelde.
Tienes tatuadas las venas en el rostro,
tienes un dolor anudado por tu bufanda,
tienes al que escribe frente a frente,
mirándote a los ojos como en un beso callejero.
Y vas caminando allá abajo,
donde llegan las gotas del cuello cortado
del animal que cuelga de un árbol.
Y te nombrarán patrimonio como si antes no lo hubieses sido,
llevada de la mano a tirones muy seguros
como una obra de arte que no conocemos
como en la playa donde estás y no te encuentro
en la arena o nadando en la tormenta espacial.
Y las ciudades se comerán valles y montañas
y el mar llegará hasta las alturas de tu nieve posada muy arriba
y el glaciar seguirá desde tus ojos al sol,
rodaré de ti como una avalancha ploma, blanca y azul.
Seré un peldaño en tu paciencia,
sacaré las manos de los bolsillos de la plaza
y tu cara entre los dulces repartirá promesas
que serán tiradas por bueyes sin pareja
para que en todas direcciones nuestra identidad aflore cantando
somos la unidad en las luchas, un escape hacia las espinas,
un juego a pies descalzos, una sonrisa feliz de su origen
con la mirada traspasando la realidad
con la fuerza liberando la realidad
con la pequeña gotita alada entre los dedos.
Alejandro Banda





buenaso dias desde España
¿que poetas sois ?en ese pais que bien recitais la poesia que bonito yo no sé
no me salen esas cosas bonitas es muy bello el poema .
Ahi el volcán no os habra afectado o si yo soy de españa y no conozco
vuestro pais.
un millon de abrazos y besos de maria